Dentro de las cubiertas inclinadas podemos distinguir entre :
CUBIERTAS DISCONTINUAS: Formadas por piezas que se encajan o solapan (tejas, pizarras, placas, ...). Presentan problemas por desprendimientos, roturas, disgregación, etc.
CUBIERTAS CONTINUAS: Tienen una cobertura asfáltica, plástica, ..., presentan problemas por movimientos, despegues, desgarros, punzonamiento, pudrición, etc.
La cubierta debe proporcionar impermeabilidad al edificio, aislamiento y debe ser resistente a los agentes externos.
Restauración de la Capilla Nuestra Sra. de la Aurora, monumento histórico - artístico del siglo XVIII, Lebrija (Sevilla)
La filtración en una cubierta se produce en los solapes de los elementos constructivos como tejas o aleros. Si estos solapes son insuficientes en cuanto a su longitud o tienen una pendiente inadecuada, la lluvia ayudada principalmente por la acción del viento se filtra al interior. En el alero, si el vuelo de las tejas sobre el canalón es reducido se favorece la filtración. En los aleros laterales debido a que son paralelos a la dirección de evacuación del agua, es poco probable que aparezcan filtraciones pero no imposible si los solapes en el borde no son suficientes.
El encuentro entre el faldón de la cubierta y los elementos verticales también crea situaciones favorables a las filtraciones. Se dan diversos casos: Si el faldón arranca desde un paramento vertical no suele presentar problemas de infiltraciones salvo si la pendiente es reducida o el solape inadecuado. Si existen encuentros laterales con elementos verticales, en este caso la filtración puede producirse si el solape del paramento sobre la teja no es suficiente o si las tejas no están colocadas adecuadamente para crear un canal perimetral favorable a la escorrentía del agua. Si existen encuentros inferiores la filtración es muy favorable y debería existir un canalón correctamente colocado para evitarla.
También se puede producir humedad por filtración, por rotura o desprendimiento de tejas, insuficiencia en el canalón, rotura o insuficiencia de bajantes, obstrucción de limahoyas y canalones ocultos, etc.
Debidos a una mala sujeción de las piezas de cobertura de la cubierta (normalmente tejas) y a esfuerzos rasantes por dilataciones y contracciones apoyados por la acción del viento que succiona o levanta la pieza. Se dan en todo tipo de coberturas, pero principalmente en las de tejas unidas por mortero o similar, provocando pérdida de estanqueidad. También se producen en cubiertas de pizarra que por corrosión de la clavazón y su desprendimiento posterior quedan libres. En el caso de que la cobertura sea de chapa de fibrocemento o similar, podrían desprenderse las piezas por rotura parcial en zonas próximas a los anclajes.
ROTURAS: Producidas por las dilataciones que sufren los elementos constructivos por el cambio diario de humedad y temperatura. Será necesaria una buena disposición de los elementos para permitir movimientos de dilatación y contracción sin afectarse unos a otros. Se distinguen dos tipos de roturas:
GRIETAS. Afectan a todo el espesor del elemento a considerar. Pueden darse por sobrecargas puntuales como en el caso de planchas o elementos superficiales, o por falta de junta de dilatación entre aleros y elementos verticales.
FISURAS. Afecta solo al acabado superficial del elemento constructivo. Pueden darse por la ausencia de una junta de retracción en los acabados de los aleros.
EROSIONES MECÁNICAS: Causadas por el viento que lleva partículas abrasivas, se origina principalmente sobre elementos muy expuestos.
EROSIONES FÍSICAS: Son las más usuales y se deben a la humedad y a los cambios de temperatura (heladas). Suelen afectar a materiales pétreos porosos.
EROSIONES QUÍMICAS: Se dan por el agua de filtración con elementos contaminantes diluidos en ella. Bien mediante elementos atmosféricos (SO2,…) que afectan a piedras calizas u hormigones específicos, o bien mediante organismos presentes en la cobertura.
EROSIONES PRODUCIDAS POR SERES VIVOS: Nidadas de pájaros, mohos, líquenes, musgos, o insectos. La existencia de aleros abiertos o tejas cobijas favorece la presencia de nidos. Los líquenes aparecen sobre tejas cerámicas o en morteros en situaciones de alta humedad, sobretodo los orientados al norte. Los musgos requieren de un sustrato donde desarrollarse, la falta de mantenimiento ocasiona estos depósitos de sustrato en la cubierta. Los insectos xilófagos son peligrosos en caso de existir elementos de madera en la cubierta.
Restauración de la Capilla Nuestra Sra. de la Aurora, monumento histórico - artístico del siglo XVIII, Lebrija (Sevilla)