Condensación superficial interior.
Evitar la condensación por uno de los siguientes medios:
Aumentar la temperatura superficial interior. Se puede recurrir a métodos activos como la calefacción o pasivos, aumentando el coeficiente de aislamiento del cerramiento. Para ello el aislamiento se colocará ininterrumpidamente (en general por la cara exterior). Las soluciones que se pueden plantear son las siguientes:
Aplicación de hoja exterior de material aislante, protegiéndolo cuando sea necesario.
Relleno de la cámara de aire con espumas. No elimina puentes térmicos al interrumpirse la cámara por elementos de la estructura.
Colocación de aislante en el interior. Si no supone una barrera de vapor puede seguir produciéndose condensaciones en la capa anterior a la que cubre.
Disminuir la presencia de vapor interior. Se puede conseguir ventilando más la estancia, ya sea de forma natural o forzada y actuando sobre la estanqueidad de las ventanas. Para ello se puede aumentar la permeabilidad de las carpinterías o instalar rejillas. También se pueden preparar las superficies para que se puedan limpiar fácilmente.
Condensación intersticial. Es necesario evitar que se alcance la temperatura de rocío en algún punto del cerramiento. Para ello se puede aumentar la temperatura general del cerramiento, aislándolo por su cara exterior, o reduciendo la presencia de vapor de agua bien aumentando la ventilación del interior o bien colocando barreras de vapor en la cara interior.