Enfoscados y Revocos
Por tratarse de acabados continuos, la reparación en la mayoría de los casos consiste en la demolición total del área afectada y su posterior reconstrucción. No obstante es importante reconocer con la mayor exactitud posible la causa, a fin de acertar con la solución adoptada.
Dilatación-Contracción:
Se introducirán elementos que marquen las juntas de retracción sobre la capa del acabado, bien en estado plástico a través de los tradicionales llagueros o bien en estado endurecido, mediante sierras de disco manual. También podrán añadirse bandas de tela o papel, o perfiles metálicos en Forma de U.
Movimientos del soporte:
Resulta muy útil conocer las juntas del posible movimiento, pero de no ser posible se tendrá que hacer de manera intuitiva. En cualquier caso, dichas juntas absorberán los movimientos y reducirán el valor del posible esfuerzo rasante. Para los puntos donde sea más frecuente la aparición de estos movimientos, será recomendable no rehacer el revoco y sustituirlo por piezas de aplacado o chapado donde se pueda establecer una mayor independencia entre el soporte y el acabado.
Dilatación de los elementos infiltrados:
Para este caso, se localizará el foco de la infiltración procediendo a su posterior eliminación. Puede resultar exagerada una reposición total del acabado. Se podrá hacer una reparación parcial que cubra la parte afectada y encajada en algunas juntas que permitan su paso desapercibido.
Defectos de ejecución:
La ausencia de rugosidad, de limpieza o de humectación previa en fase de ejecución obligarán a actuar sobre el paramento. Para el caso específico de la falta de rugosidad se corregirá con un picado superficial o con la aplicación de una malla metálica o plástica que arme la capa de acabado y consiga a su vez la adherencia al soporte.

Guarnecidos y enlucidos
Al tratarse de sistemas de acabados muy similares a los enfoscados y revocos, las técnicas a aplicar para la reparación de estos elementos son prácticamente las mismas, solo anotar que la diferencia más importante entre uno y otro radica en la ausencia de grandes movimientos dimensionales, por lo que se ahorrarán para este caso lo concerniente a juntas de retracción.
Pinturas:
En el caso de las pinturas, la reparación del efecto termina incidiendo en la totalidad del espacio tratado. El raspado de la pintura deberá hacerse por lo general en toda la superficie en cuestión, si embargo es importante conocer algunas causas de su origen como:
Retracción de la capa de Pintura: Antes de la aplicación del acabado, conviene analizar la adecuación del tipo de pintura al soporte y sobre todo, la actuación de los agentes atmosféricos.
Variación dimensional del soporte: Para soportes elásticos con alta probabilidad de desplazamientos, tales como maderas, metales y plásticos, es aconsejable la utilización de pinturas también elásticas capaces de absorber los movimientos que se generan desde el soporte. La madera suele ser el elemento más conflictivo, por la poca homogeneidad de su variación.
Dilatación de elementos infiltrados: Al igual que en casos anteriores, previo al proceso de reparación deben descubrirse las vías de filtración y proceder a su eliminación.
Errores de Ejecución: Eliminada la capa deteriorada, podrá ser necesario por tanto secados acelerados o imprimaciones de limpieza en función del tipo de soporte y pintura.